Conociendo el estrecho de Gibraltar, la punta de Europa
Gibraltar es una ciudad británica de ultramar situada al sur de la península ibérica, sobre el peñón del mismo nombre; un territorio rocoso y arenoso que no llega a 7 km² de extensión total. Este particular territorio se sitúa en un extremo de la bahía española de Algeciras, donde comunica el mar Mediterráneo y el Océano Atlántico en el estrecho homónimo, enfrentado a las costas del norte de África.

Esta pequeña península es utilizada por las fuerzas armadas británicas como base aeronaval, dada su estratégica ubicación geográfica.
Miles de turistas de todo el mundo llegan a este impresionante peñón que se eleva más de 400 metros por encima del nivel del mar en su punto máximo, curiosos por conocer sus espectaculares vistas y la famosa masa de piedra caliza con una pronunciada pendiente en su costado más oriental y sobrevolada constantemente por numerosas especies de aves. Muchos turistas también llegan allí atraídos por sus misteriosas cuevas y túneles, muchos de los cuales no pueden ser transitados.
Los monos que habitan en la parte alta el peñón de Gibraltar son un curioso atractivo de la península. Estos simpáticos anfitriones se encuentran en libertad y fueron introducidos en el territorio desde África por los conquistadores británicos en el siglo XIII.
Gibraltar es un importante centro de actividad comercial, con un importante puerto en el que no cesa el tráfico de barcos de carga y de pasajeros que se dirigen al puerto de Tánger, en Marruecos. La península cuenta además con un aeropuerto internacional con vuelos a Londres y a Madrid. Dado el importante intercambio comercial y de visitantes en Gibraltar coexiste una singular mezcla de culturas e idiomas. Al ser una ciudad fronteriza a parte del idioma oficial (inglés), la mayoría de sus habitantes también hablan castellano o el llanito (una mezcla del castellano de acento andaluz con la lengua anglosajona).
Uno de los principales atractivos de Gibraltar son sus productos importados de todas partes del mundo comercializados a precios muy bajos y libres de impuestos. Miles de turistas que se hospedan en la Costa del Sol española eligen cruzar la frontera y hacer allí sus compras.



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